Mirar para volar. Georg Stege

Fecha

Del 10 de octubre al 25 de noviembre de 2023.

Desde el 10 de octubre al 25 de noviembre, la sala de Exposiciones del Centro Cultural de España en La Paz recibirá a la exposición Mirar para volar. Georg Stege, bajo la curaduría de Claudi Carreras (España).

En 2017, el archivo de Georg Hans Stege Bischoff y su familia fue donado por sus hijos Klaus y Christine Stege a la Fundación Flavio Machicado Viscarra. El fotógrafo alemán retrató diferentes paisajes y retratos de Bolivia entre las décadas de 1950 y 1980. El proyecto recuperación y catalogación del Archivo Stege se inició en 2022 con el apoyo y el financiamiento del Centro Cultural de España en La Paz y el Goethe-Institut. Este octubre presentamos la exposición fotográfica Mirar para volar, bajo la curaduría de Claudi Carreras.

El miércoles 11 a las 19:00 hrs realizaremos una charla junto a su curador, Claudi Carreras (España) sobre los procesos curatoriales en torno a la muestra. Igualmente, al cierre de la misma, realizaremos una visita comentada a la muestra.

Cuando Georg Stege tuvo en sus manos su primera cámara Rolleiflex, en 1938, descubrió una herramienta que lo acompañaría hasta sus últimos días y a la que nunca abandonó. La fotografía tiene esa extraña magia que nos conecta con realidades muy distintas. Dibuja horizontes y delimita las sombras. Es una gran aliada para aprehender nuevos mundos e intentar comprenderlos.

No es difícil imaginar el choque que debió suponer para Georg nacer en el seno de una familia de origen alemán y crecer entre las montañas de La Paz. Desde muy joven quiso dedicarse a la fotografía, a las artes y a la creación visual, pero sus padres tenían otros planes para él en la empresa familiar y no le permitieron seguir su deseo. A pesar de ello, nunca renunció a investigar su entorno y a reconocerse a través de las lentes de una cámara. Era un hombre muy curioso y creativo que exploraba diferentes medios, como la carpintería y la metalurgia. Le gustaba el arte, la zoología, la botánica y la ciencia en general. Sus hijos lo recuerdan leyendo y fumando en su biblioteca paceña desde las cuatro de la mañana.

La obra visual de Stege se centra principalmente en los grandes tópicos que han marcado la representación de Bolivia: los majestuosos paisajes de montaña, el campo y sus habitantes, la gente y la naturaleza con sus animales y sus plantas. Aunque según su familia no le gustaba tanto la ciudad, capturó imágenes precisas de varias ciudades bolivianas, que hoy nos redimensionan la realidad de la época y nos permiten adentrarnos en un universo de vida y de color. Es precisamente ese color el que tal vez sea el gran aporte de Stege al imaginario de su tiempo.

Entre miles de diapositivas guardadas en cajas, perfectamente ordenadas y preservadas, las imágenes capturadas por Georg Stege han esperado con gran paciencia el momento de iluminarse de nuevo y rememorar así fragmentos de una trayectoria vital registrada con delicadeza. Esas instantáneas no están tan marcadas por la pretensión plástica y artística de las impresiones de plata, y nos ofrecen una mirada fresca y desinhibida de la Bolivia de las décadas de 1950, 1960 y 1970. Su trabajo fotográfico constituye un acervo inestimable para la memoria local y todo un registro de su época.

Volar y viajar eran otras de sus pasiones; era mirar por la ventanilla de un avión para imaginar nuevos mundos y adentrarse en el territorio. Realizó tres viajes a Beni, uno en 1954 y otros dos en 1961 y en 1962, durante los cuales exploró y documentó la Amazonía boliviana durante varias semanas. Georg fue siempre un viajero con ganas de conocer y de comprender la diversidad de Bolivia a través de su cámara, y de compartir con su entorno toda su producción. Llegó a exponer su obra dos veces en La Paz.

En “Mirar para volar” hemos querido exponer una selección de las imágenes más representativas de la colección de Georg, que abarca desde 1948 hasta finales de la década de 1980, centrándonos especialmente en la registrada a color y en sus propias impresiones en blanco y negro.

Todas las gelatinas de plata aquí presentadas han estado positivadas y manejadas por el autor con dedicación y cariño. Su legado quedará para las próximas generaciones bolivianas gracias a la generosidad de la familia y al cuidado de la Fundación Flavio Machicado Viscarra.

Claudi Carreras

Curador


Georg Hans Stege Bischoff

Georg Stege, llamado y conocido en Bolivia como Jorge Stege, nació el 2 de febrero de 1917 en Valparaíso (Chile). Pocas semanas después su madre regresó con sus hijos a la ciudad boliviana de La Paz.

Los padres de Jorge, Georg y Christine, migrantes alemanes, empezaron en 1900 como administradores en la hacienda de un alemán en el sur de Perú. En 1910, con sus hijos Reinhard y Anneliese, se trasladaron a La Paz, donde consiguieron consolidar una fábrica para la producción de embutidos, carnes frías y conservas, a la que le dieron el nombre de Stege, que hasta la actualidad es un referente en el país.

Jorge Stege fue diagnosticado a sus 12 años con reumatismo, razón por la que sus padres lo enviaron a Alemania, donde recibió una serie de tratamientos y pasó su juventud. Descubrió sus primeras aficiones por el dibujo, la pintura y la fotografía mientras estudiaba en el internado Landschulheim Holzminden. Aunque su deseo era estudiar arte, las necesidades de su familia lo obligaron a especializarse en la elaboración de conservas con frutas, verduras y chucrut, en la ciudad alemana Braunschweig.

En 1937, todavía viviendo en Alemania, Jorge hizo el Arbeitsdienst o servicio a la patria, obligatorio durante la dictadura nazi. Ese mismo año fue reclutado para el servicio militar de dos años. Como en 1939, cuando empezó la Segunda Guerra Mundial, él seguía en el servicio militar, lo mandaron directamente al combate. Seis años más de su vida se desempeñó como soldado y paracaidista en Túnez (África) e Italia, en la Batalla de Montecassino. Pocos meses antes de terminar aquel conflicto bélico, fue capturado como prisionero del Ejército estadounidense, que lo destinó a trabajar en un periódico para soldados americanos y soldados prisioneros alemanes en el campo de prisioneros de guerra. Dos meses después del fin de la Gran Guerra regresó al territorio ocupado en Alemania.

Gracias a la experiencia adquirida durante su cautiverio, Jorge Stege ingresó a trabajar en la editorial de libros escolares y culturales Georg Westermann, en Braunschweig. En paralelo, asistió a la escuela de arte y diseño de esa ciudad, donde estudió fotografía y artes gráficas.

En 1948 pudo finalmente regresar a Bolivia, donde además de acompañar a su hermano Reinhard en la administración del negocio familiar comenzó a dedicarse a su verdadera pasión: la fotografía. En su casa situada en La Paz, al lado de la fábrica Stege, en la zona popular Chijini, hoy conocida como zona Gran Poder, instaló un laboratorio para así producir y perfeccionar todo su material de arte fotográfico.

Cada vez que Jorge tenía la oportunidad, iniciaba diferentes viajes por el territorio boliviano, a fin de capturar retratos y escenas de la vida cotidiana y del entorno natural. Su producción fotográfica fue iniciada de manera casi espontánea, bajo la influencia de su hermana mayor, Anneliese Stege de Lindemann, también fotógrafa, y de Roberto Gerstmann, el fotógrafo alemán que publicó en 1928 el álbum Bolivia, importante obra gráfica de paisajes, personas y ciudades.

En el registro fotográfico de Jorge por Bolivia sobresale su apreciación de la naturaleza y de la vida diaria en los mercados y en las fiestas patrimoniales como el Carnaval de Oruro y el Gran Poder en La Paz. Tomó numerosas fotografías de la ciudad de La Paz y sus alrededores, del lago Titicaca, de Tiahuanaco, de los Yungas paceños, de la zona altiplánica de Bolivia y de diferentes cerros de los Andes, los cuales son recurrentes en sus capturas. También viajó e hizo fotografía por varios departamentos de Bolivia, entre ellos Beni, Potosí, Chuquisaca, Cochabamba y Santa Cruz. En su acervo figuran igualmente imágenes de Alemania, Suiza, Austria, Perú (Cuzco, Arequipa y Mollendo), Brasil (Foz de Iguazú) y Chile.

Al ver su obra podemos reconocer en sus tomas su apasionado entusiasmo por lo técnico y por el detalle de la presentación y de la conservación fotográfica. Sus cámaras preferidas eran la Rolleiflex, con un formato de negativo de seis por seis centímetros, y la máquina alemana Edixa-mat Reflex, para las diapositivas a color. En general, sus imágenes en blanco y negro las reproducía en un formato de 29 por 37 centímetros, sobre un cartón blanco de 57 por 70 centímetros, y guardaba todas sus diapositivas organizadas en cajas de madera.

En 1966 el Goethe-Institut de La Paz montó una exposición con sus fotografías en blanco y negro. En una edición del suplemento literario del periódico Presencia de aquella época se destacó el trabajo de Jorge afirmando que ambas muestras estaban entre las “cinco mejores exposiciones fotográficas de 1966 de La Paz”.

En la década de 1960 y 1970 Jorge Stege participó en producciones para diferentes instituciones, como Correos de Bolivia, con una serie de estampillas con fotografías de flores (orquídeas, kantutas y cactus). Igualmente destacaron sus fotografías en una serie de almanaques para la empresa La Papelera y el Instituto Nacional de Turismo.

Jorge contrajo matrimonio en 1952 con Brunhilde Mueller-Heinecke, directora del Kindergarten del Colegio Alemán “Mariscal Braun” de La Paz, con quien tuvo a sus hijos Klaus y Christine. Consolidó así su familia boliviana-alemana, además de una gran red de amigos en Bolivia.

En 1982 Jorge decidió vender la fábrica Stege para jubilarse. Fue entonces que con su esposa Brunhilde se trasladó a Cochabamba e instaló en su casa un laboratorio de fotografía, con la ilusión de continuar produciendo intensivamente arte fotográfico. Lamentablemente, por la crisis de agua en esa ciudad, él no pudo cumplir ese deseo, por lo que se dedicó a la pintura con la técnica de la acuarela y a la fotografía para diapositivas a color.

Jorge Stege falleció en Cochabamba el 12 de abril del año 2000. Aunque en la actualidad su familia ya no vive en esa ciudad, su legado visual sobre Bolivia permanece en el país para ser compartido con otras generaciones.

Klaus y Christine Stege

Organizamos con:

Clúster EUNIC en Bolivia, Alianza Francesa, Società Dante Alighieri, Goethe-Institut, Fundación Flavio Machicado Viscarra y Fundación Solydes

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